null Historia y naturaleza se dan la mano en Urdaibai


Dos visitas imprescindibles para las personas amantes de la naturaleza son Ekoetxea Urdaibai, en Busturia, un centro divulgativo desde el que se divisa toda la Reserva de la Biosfera y que pone en valor su biodiversidad a través de exposiciones y actividades de lo más entretenidas, así como, en Gautegiz Arteaga, Urdaibai Bird Center, un museo vivo de la naturaleza y un observatorio privilegiado para descubrir las aves que habitan o hacen escalas en la Reserva de la Biosfera en sus largas migraciones.

La presencia del ser humano también ha dejado una huella indeleble en Urdaibai, como en la cueva de Santimamiñe, ubicada en Kortezubi, un yacimiento arqueológico en el que se han encontrado restos de presencia humana desde hace más de 14.000 años, incluyendo impresionantes muestras de pinturas rupestres en sus paredes de roca.

También forma parte indispensable de la historia de Bizkaia uno de los mayores símbolos de las libertades vascas, la Casa de Juntas y el Árbol de Gernika. El roble actual es descendiente directo del primero del que se tiene memoria, bajo el que se reunían desde tiempos inmemoriales, tal y como lo hacen hoy en día, los representantes del pueblo de Bizkaia.

Otro de los iconos de Urdaibai es San Juan de Gaztelugatxe, un islote ubicado en un entorno único declarado biotopo protegido en el que se mezclan las leyendas con un paisaje singular. Los 241 escalones que unen la isla con tierra firme son todo un peregrinaje hacia una de las vistas más espectaculares de la costa de Bizkaia, y se cuenta que en el último de esos escalones dejó la huella de su pie el mismísimo San Juan Bautista.

Los puertos que ofrecen refugio a los arrantzales – nuestros pescadores- tras las largas travesías para capturar lo mejor del mar también son parte de la esencia de Urdaibai. El coqueto pueblo de Ea, con sus casas tradicionales; el animado Mundaka, meca para surfistas de todo el mundo por su famosa ola izquierda, la mejor de Europa; el vertical Elantxobe, construido en una ladera volcada hacia el mar; o el medieval Bermeo, donde se alternan las casas de los pescadores y los palacios y torreones de la nobleza, siguen conservando con celo el alma marinera en sus puertos. En este último una ruta recorre algunos de los lugares más señalados de la localidad para descubrir los murales que reflejan su historia y su cultura, ligada siempre al mar.

Matxitxako es otro de los lugares que reflejan el carácter marinero de toda la comarca. Su emplazamiento, en el punto más al norte de la cornisa cantábrica, lo convierte en un excelente punto para observar las aves y los cetáceos que viven en el entorno, al igual que fue en su momento un lugar de referencia para los marinos que buscaban un puerto seguro, motivo por el cual se instaló un faro en 1852, y se construyó uno más moderno en 1909 que aún continúa iluminando el camino a casa a los arrantzales de la zona.

Y siguiendo en la costa, en Urdaibai se pueden encontrar algunas de las mejores playas de Bizkaia, perfectas para disfrutar tranquilamente con la familia y la cuadrilla o para practicar deportes y actividades acuáticas. Abiertas al mar se encuentran la pequeña cala de Aritzatxu, escondida bajo un acantilado en Bermeo; la playa nudista de Antzora, en Ibarrangelu, que ofrece unas preciosas vistas de la isla de Izaro, y la de Laga, salvaje y a los pies del Cabo Ogoño, es una de las preferidas para practicar surf; la playa de Ea, está situada junto al casco histórico de la localidad, mientras que la natural cala de Lapatza, ubicada en el barrio Natxitua de Ea, es ideal para quienes buscan un lugar  tranquilo para disfrutar del mar.

La arena depositada por el Oka en los márgenes de sus riberas también ha creado unas playas espectaculares, como la playa dunar de Laida, en Ibarrangelu, o la de Kanalape, en Gautegiz Arteaga, un acogedor arenal con vistas privilegiadas sobre la Reserva de la Biosfera; en Sukarrieta, una playa de hierba rodea la isla de Txatxarramendi, mientras que el arenal de Toña es muy frecuentado por familias; la playa de San Antonio, en Busturia, queda resguardada por la isla de Sandindere; en Mundaka, Ondartzape, que casi desaparece cuando sube la marea, es muy apreciada por quienes practican el buceo, y la tranquila playa de Laidatxu es ideal para disfrutar de un relajante día de playa.

Ya hacia el interior, en los pueblos que forman parte de Urdaibai es fácil sentir el ambiente rural y el estilo de vida que se ha desarrollado a lo largo de los siglos en la zona y descubrir el legado que dejaron nuestros ancestros: Ajangiz y su monumental iglesia de la Ascensión; Arratzu y el puente medieval de Artzubi en el límite con Mendata, parte del Camino de la Costa de la ruta jacobea entre Zenarruza y Gernika; Ereño, donde ya en el siglo I los romanos extraían mármol y tiene un mirador privilegiado sobre el estuario.

Errigoiti es un pueblo rural con un interesante conjunto monumental compuesto por la parroquia de Santa María de Idibaltzaga, un humilladero y las casas del entorno. Forua alberga unos de los escasos vestigios de la presencia romana en el Cantábrico Oriental y la iglesia de San Martín de Tours, una de las más antiguas de Bizkaia. En Gautegiz Arteaga destaca el castillo que Napoleón III construyó allí para Eugenia de Montijo, un palacio neomedieval que sobresale en el horizonte, mientras que Mendata es el lugar perfecto para recorrer los alrededores caminando o en bicicleta y conocer la vida en los baserris - nuestros caseríos – en Idatze Etxea, el Centro de Interpretación del Caserío y su Entorno. Las raíces medievales de Morga, paso clave del Camino de Santiago y de la   Ruta Juradera, se pueden apreciar en sus casas solariegas, y en la iglesia de San Martín, cuyos orígenes se remontan al siglo X y donde, cuenta la leyenda, fue enterrado vivo el octavo señor de Bizkaia. En Murueta llaman la atención su típico centro histórico, así como el molino de Maiukitza, situado en el borde mismo de la marisma, y en Muxika, los baserris medievales del barrio de Unda, la casa-torre de Muxika y la románica ermita de San Román. En Nabarniz las ermitas son las protagonistas, cada barrio tiene la suya propia: la curiosa ermita de San Cristóbal en Ikazurieta, la ermita de San Miguel en Uribarri, en Merika, la de San Gregorio, la de Santiago en el barrio Lekerika y la iglesia de Santa María de Gorostiza, alrededor de la cual se desarrolló el barrio Elexalde.

Rutas para sumergirse en Urdaibai

Entre las sendas que recorren Urdaibai destaca la Ruta Juradera que siguieron los antiguos señores de Bizkaia en su peregrinaje para jurar los fueros del Territorio bajo el Árbol de Gernika. La ruta comienza junto al mar en la marinera Bermeo, desde donde se dirige siguiendo la costa hacia Mundaka y su atalaya para disfrutar de un paisaje incomparable. La siguiente parada es en Sukarrieta, donde se puede conocer el fondeadero romano de Portuondo o descansar un rato en el parque botánico de la isla de Txatxarramendi, para encaminarse después en la marisma en Murueta y la Calzada Real en Busturia. Tras visitar el poblado romano y la iglesia de San Martín de Tours en Forua, el camino se dirige hacia Gernika y la Casa de Juntas, bajo cuyo árbol los señores debían jurar guardar y respetar las leyes de Bizkaia.

Para adentrarse en los pueblos de la margen derecha de Urdaibai hay que seguir la Ruta de Los Dominios del Encinar, que arranca en Kortezubi, pasando por la cueva de Santimamiñe y por Basondo, un refugio para la fauna, y discurre por Gautegiz Arteaga para deleitarse contemplando su castillo de ensueño y, desde el Urdaibai Bird Center, de las aves que anidan en la marisma. Posteriormente la ruta pasa por Ibarrangelu y sus playas, Laga y Laida, rodeadas por encinares, y el mirador de San Pedro de Atxarre, una de las mejores vistas sobre el estuario de la Reserva de la Biosfera. Los encantadores pueblos marineros de Elantxobe y Ea, volcados al mar, dan paso a un interior verde y rural y a la cala de Ogella.

La Ruta del Río Golako es perfecta para internarse en los pueblos del interior y el carácter rural de Urdaibai, empezando por el mirador de Ajangiz para encaminarse   después hacia Mendata y su curiosa casa-torre de Montalbán, de planta pentagonal y, cruzando el evocador puente románico de Artzubi por donde ya pasaba el Camino de la Costa de la ruta jacobea hace siglos, adentrarse en Arratzu, para continuar por la ferrería y el molino de Olazarra, vestigios de la industria de otra época, y el Oppidum de Arrola, un antiguo poblado de la Edad de Hierro.

El municipio más extenso de la comarca, Muxika, tiene su propia ruta para conocer su rico patrimonio, una Ruta Medieval que se inicia en la casa-torre de Muxika, y la ermita de San Román, ambas en el barrio de San Román, continuando por el barrio de Ibarruri para admirar el Palacio Etxezarreta, el molino de Olabarri y la ermita gótica de San Pedro y San Pablo, así como el barroco palacio de Ormaza y el potro de herrar. En la aldea de Unda destacan sus baserris, hermosos ejemplos de la arquitectura rural típica de la zona a finales de la Edad Media. Tras pasar por la ermita de San Lorenzo en el barrio rural de Magunas, la ruta finaliza en el Balcón de Bizkaia, ya en la localidad de Mendata, para disfrutar de las vistas del Urdaibai interior.

El carácter rural de Urdaibai se puede disfrutar gracias a la Ruta Caseríos y Estelas, que parte desde la iglesia de San Vicente en Muxika, y tiene su siguiente parada en el alto de Gerekiz, en Morga, donde se encuentran la ermita de San Esteban, de origen prerrománico, y dos lápidas de la época romana. En Andra Mari, el Palacio Zorroza es el modelo para muchos de los baserris de la zona, mientras que en Mekaur la renacentista iglesia de San Martín sorprende por su portada manierista. La ruta sigue hasta los barrios de Metxikas y Zallobante y la iglesia de San Lorenzo en Errigoiti, para continuar hacia el barrio Elexalde, donde se pueden visitar la imponente Santa María de Idibaltzaga y el humilladero de San Antonio, para terminar en el monte Bizkaigane.

La Ruta de Prehistóricos valles a las cumbres de Urdaibai es un paseo por la historia y   la naturaleza que comienza junto al yacimiento de Santimamiñe, en Kortezubi, y el hermoso valle de Oma, un mar verde en el que asoman los típicos baserris y los molinos de Bolunzulo y Olakoerrota. La ruta se dirige después hacia Nabarniz y su iglesia de Santa María de Gorritiz-Gorostizaga, desde donde se accede a la cima de Iluntzar para disfrutar de una vista única de Urdaibai y Lea-Artibai. El caserío de Ikazuriaga, en el barrio de Ikazurieta, y el caserío Aldekoa, en Lekerika, son dos bellos ejemplos de la arquitectura tradicional de Urdaibai, mientras que en el monte Arrola el Centro de Interpretación Arrolagune, ya en Arratzu, narra la historia del antiguo poblado que hubo allí entre los siglos IV a.C y I d.C. La siguiente etapa de la ruta conduce a Ereño y la   ermita de San Miguel de Ereñozar, desde se tienen unas inmejorables vistas que abarcan desde el mar y la ría de Mundaka hasta los montes de Urkiola y de Gorbeia.