Historia de Vicrila y el vaso de txikito

La primera empresa que se instaló en Lamiako, y la primera de este tipo en todo el Estado, fue la denominada "Fábrica de Vidrio de Lamiaco". Creada en 1890 por una familia belga, orientó a la producción de vidrios planos o de ventana.

Un poco de historia

  • La primera empresa que se instaló en Lamiako, y la primera de este tipo en todo el Estado, fue la denominada "Fábrica de Vidrio de Lamiaco". Creada en 1890 por una familia belga, se ubicó en un punto estratégico desde el punto de vista de las comunicaciones, como eran los terrenos ganados a la propia ría, cerca del puerto de Bilbao, junto a la carretera Bilbao-Las Arenas y cerca del ferrocarril Bilbao-Las Arenas.

  • La fábrica se orientó a la producción de vidrios planos o de ventana, para lo que contaba con gran horno de fundición sistema Bassen, construido bajo la dirección de Augusto Devilliers, director de la fábrica de Charleroy con la patente de Emile Gobbe, alimentado con gasógenos Siemens y calderas de vapor, con capacidad para 300 toneladas, y cinco hornos de extender, lo que daba a la fabricación de vidrio un carácter artesanal, puesto que algunos trabajadores tenían que dedicarse a la dura tarea del soplado de los manchones o trozos de vidrio incandescente que así era extendido sobre planchas para obtener el vidrio plano.

  • El 7 de noviembre de 1895, se constituyó la "Vidriera Vizcaína" y en 1901 la Vidriera se fusionó con la fábrica de botellas "La Jerezana" y se creó la "Compagnie Genérale des Verreries Espagnoles", con sede social en Bruselas. Algunos años después, en 1925, se creó la "Compañía General de Vidrieras Españolas, S.A." con sede en Bilbao, nombre que mantuvo hasta 1971, y se implantó el procedimiento mecánico de estirado conocido como "sistema Fourcault", que eliminó la técnica de soplado.

  • La tradición del txikiteo, cuya popularización se ubica a finales del siglo XIX, precisamente cuando nació Vicrila (1890), trajo consigo la instauración de un vaso apropiado para acompañar un ritual en el que por encima del trago de vino primaba el hecho de compartir vivencias y cantar entre amigos.

  • Aquellas rondas del vino, trasladado directamente desde el almacén de la Alhóndiga hasta las tabernas, fueron haciéndose costumbre a la vez que el vaso, que fue definido como macizo, de vidrio vasto y grueso, culo gordo y un cuarto de cuartillo de capacidad. Pese a esos más de 600 gramos de peso —una ventaja para mantener el pulso, según algunos— y ese traguito de apenas 12 centilitros, los txikiteros destacaban que conservaba bien la temperatura del vino y que su embocadura era especial debido al grosor del borde.

    Con el tiempo, el original recipiente fue haciéndose un emblema de Bilbao y también repartiéndose por Euskadi, pero tras más de un siglo de tradición, ha perdido presencia en los bares, aunque no en el corazón de muchos txikiteros.