Historia de Los barrios bilbaínos de San Ignacio y Elorrieta

Los barrios de San Ignacio y Elorrieta, son dos barrios bilbaínos con rica historia industrial. El de San Ignacio comenzó su desarrollo en 1945 para alojar a familias que llegaban a Bizkaia a trabajar en la industria fundamentalmente. Incluye viviendas de clase media y obrera, diseñadas con plazas y zonas verdes. Elorrieta por su parte, albergó ya desde finales del S. XIX importantes industrias y servicios, destacando la histórica Estación de Bombeo de 1900, el primer sistema moderno de depuración de aguas residuales que se llevó a cabo en todo el Estado.

Un poco de historia

  • Saliendo del barrio de Deusto, camino hacia la costa por la margen derecha, llegamos a los barrios bilbaínos de San Ignacio y Elorrieta. El origen de San Ignacio se remonta a la década de los 50, aunque su construcción comenzó en la zona de la vega de Deusto en 1945 de la mano de la Obra Sindical del Hogar San Ignacio de Loyola, de la que tomó su nombre.

  • Este “barrio dormitorio” fue concebido en el marco del Plan General de Ordenación Urbana y Comarcal de Bilbao de 1943, para dar respuesta a la gran afluencia de inmigrantes que llegaban a Bilbao a trabajar en la industria tras la Guerra Civil.

    El 16 de junio de 1945 se adjudicó definitivamente la construcción del barrio. Un mes más tarde se inició la ejecución de la primera fase, que se prolongaría durante una década. Y a finales de 1952 se anunció la segunda fase de San Ignacio, que contaría con 2.332 nuevas viviendas del mismo tipo, ampliando el barrio hacia el Canal de Deusto.

  • En el proyecto del barrio de San Ignacio intervinieron, supervisados por el arquitecto jefe del Instituto Nacional de Vivienda José Fonseca, los arquitectos municipales Germán Aguirre (1912-1989) e Hilario Imaz Arrieta (1894-1968) y el arquitecto de la Obra Sindical del Hogar en la provincia Luis Lorenzo Blanc (1912-1991).

    Se emplearon hasta once tipos de vivienda según su número de dormitorios: 512 unidades con tres dormitorios, 448 con cuatro dormitorios y 72 con dos dormitorios. Las primeras llegaban a tener 82 metros cuadrados construidos, las segundas 100 y las más reducidas 60. Estos alojamientos estaban destinados a la clase media, formada por empleados de banca y comercio, funcionarios y técnicos cualificados con jornales entre 30 y 35 pesetas; o para obreros cualificados, operarios y peones que contaban con un jornal de más de 20 pesetas.

  • La arquitectura mantiene un esquema en cuadrícula bajo el que se esconden distintos modelos edificatorios combinados con espacios libres, plazas y zonas verdes vinculadas directamente a las viviendas. La construcción del Canal de Deusto fue posterior a la del barrio, por lo que repercutió en gran parte de la zona San Ignacio-Elorrieta, ya que el canal se convirtió en zona portuaria, eliminando la continuidad de La Ribera y aislándolo del resto del barrio.

  • Poniendo límite a la ciudad de Bilbao y compartiendo frontera con Erandio se encuentra el barrio de Elorrieta, el cual experimentó una transformación a finales del siglo XIX. Situado en una curva de la ría de Bilbao, la Junta de Obras suavizó el cauce, trasladándolo hacia el oeste desde la Punta de Zorrotza. Entre 1880 y 1884, se desecó la parte baja del monte Sepurukoatxa, ganando un terreno significativo a la ría. La Junta de Obras del Puerto vendió estas parcelas recién obtenidas a empresas industriales.

    Entre las primeras empresas en establecerse, destacan la Compañía Burt Boulton y Haywood, que instaló una fábrica de alquitrán, adquirida en 1921 por Altos Hornos de Vizcaya; la Sociedad Anónima Española de Dinamita, y Tubos Forjados. Más tarde, en 1916, Aceros de Elorrieta también se sumó a este panorama industrial.

  • El Ayuntamiento de Deusto también ubicó servicios esenciales en Elorrieta, incluyendo un matadero en 1893 y una escuela en 1906. De esta época data la Estación de Bombeo de Elorrieta, la primera estación depuradora de aguas residuales de todo el Estado, inaugurada en 1900 con el objetivo de dar respuesta a una epidemia de cólera, restaurada y declarada por el Gobierno vasco Bien Cultural de Protección Especial, con la categoría de Conjunto Monumental en 2022.