Historia de El sendero del río Lea

En la comarca de Lea-Artibai se encuentra la senda industrial del río Lea. Este paisaje, protegido como Conjunto Monumental en 2015, fue nuestro particular Silicon Valley a finales del S. XVII y está compuesto tanto por bienes y espacios paisajísticos de alto valor patrimonial ligados a una actividad ferro-molinera y naval que se desarrolló en la época preindustrial.

Un poco de historia

  • Llegando al municipio de Munitibar, podemos iniciar desde allí un fantástico recorrido peatonal o en bicicleta por uno de los paisajes industriales más bellos de Bizkaia: el sendero que acompaña al río Lea durante 23 km hasta su desembocadura en Lekeitio. En este recorrido, junto con el agua, tendrás una oportunidad inigualable para conocer y gozar de parajes sosegados y desconocidos llenos de historia.

  • El río Lea es corto, pero intenso. Nace en la vertiente norte del macizo del monte Oiz en Munitibar y recorre los municipios de Aulesti, Gizaburuaga, Amoroto, en el otro extremo, y desemboca entre Mendexa y Lekeitio. Si bien es posible encontrar en el entorno restos arqueológicos y noticias de su rica actividad desde tiempos de los romanos, sin duda, fueron los siglos XVI y el XVIII los que marcaron el esplendor y la riqueza de la comarca.

    Los ingenios hidráulicos, la producción ferrona, los astilleros y la marinería de la zona fueron vanguardia europea. Nuestro particular Silicon Valley en el que el industrial e ingeniero Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz fue el ilustrado que, con su “Tratado de Máquinas Hidráulicas de Molinos y Herrerías”, desarrolló nuevas técnicas, e innovaciones científicas e ingenieriles que permitieron una mejora revolucionaria de las condiciones de vida de la población.

  • El paisaje industrial del río Lea alude a la naturaleza que lo envuelve y a los restos de abundantes instalaciones hidráulicas que aún se conservan a todo lo largo de todo el recorrido y que pueden ser disfrutadas en un paseo cómodo y tranquilo. Esta ruta es un perfecto ejemplo de cómo se pueden dar a conocer interesantes elementos de nuestro patrimonio industrial en un entorno natural de alto valor paisajístico.

  • Ya desde los siglos XIV y XV se instalaron en este cauce innovadoras ferrerías para la obtención de hierro a partir de su mineral, en las que la fuerza del agua movía fuelles y martillos, y molinos de grano tradicionales. Para desviar el agua del río hasta estas instalaciones se construyeron numerosas presas y azudes que se conservan en su mayoría y que son muestra de los avances tecnológicos implementados por Villarreal de Bérriz.

    Destacan varios ejemplos como las presas rectas de gravedad y las del tipo en arco que muestran la evolución en el diseño y optimización de materiales y mejora de la producción.

  • Además de estas infraestructuras, llegando ya a la desembocadura del Lea en el Cantábrico, merece la pena visitar el Molino de mareas de Marierrota. Se trata de un molino de agua del mar, con semejanza a los molinos de río, si bien su distintivo era que contaba con un dique grande de mampostería y una presa que se llena en pleamar y se vacía en bajamar, lo que ponía en marcha la máquina del molino. El viejo molino se ha recuperado y ahora contiene un centro de interpretación en su interior. Se abre para los visitantes los fines de semana durante el verano.

  • Por otro lado, en la parte final del río Lea se sitúan interesantísimos astilleros de ribera como, por ejemplo, el de Mendieta o los de Eguiguren y Achurra. Ya en el estuario del río, entre la Playa de Isuntza y la Isla de San Nicolás, se conserva parte del Malecón Lazunarri, infraestructura hidráulica levantada en el silgo XVIII para desviar la desembocadura de la ría, evitando la formación de la barra originada por la fuerte deriva de la arena que obstaculizaba el acceso de embarcaciones río arriba y taponaba el puerto pesquero.

  • Los astilleros se ubican en ambos márgenes del río Lea, en los arenales de las riberas, sobre plataformas artificiales. Estos complejos tradicionales carecen de espacios cerrados, son lugares versátiles compuestos por los siguientes elementos: plataforma de mampostería sobre la que se asienta la grada de montaje, la grada sobre la que se colocaban las traviesas embreadas para asentar la quilla de la futura embarcación, pasarelas de madera para subir y bajar la embarcación, naves de una o varias crujías a base de muros y postes de madera que sustentan la cubierta de cerchas de madera vistas, cubrición de teja o chapa a doble vertiente, suelos de piedra, caminos de acceso.

    Los astilleros, en su mayoría privados, se dedicaban a la construcción de pesqueros y embarcaciones del tráfico costero, como las pateches, pinazas y venaqueras. Son construcciones de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aunque en el lugar donde se encuentran estos últimos se tiene constancia de la existencia de astilleros en épocas anteriores.

  • Los puntos más relevantes de la ruta industrial del río Lea son:

    Ferrería de BENGOLA - Centro de interpretación de energías renovables Energía Natural (Munitibar)

    En este centro de interpretación podrás encontrar los que son, hasta la fecha, la prueba más temprana de la aplicación de la hidráulica a la metalurgia en el País Vasco. En concreto, se trata de restos de dos fases antiguas de la ferrería, la primera de las cuales se retrotrae aproximadamente al final del siglo XIII: el fondo de un horno de reducción de hierro y la base de instalación de un pequeño mazo (martinete). En la siguiente fase, a fines del siglo XV o inicios del XVI, se habilitó una nueva ferrería al lado de la antigua, de la que se hallaron restos del mazo y del horno. Actualmente, este conjunto se encuentra musealizado y los restos pueden ser visitados. En este centro interpretativo también podrás disfrutar del Parque de Energías Renovables. Un espacio didáctico en el que se muestran las características principales de las energías naturales y renovables (eólica, solar, geotérmica, hidráulica…).

  • Ferrería de BENGOLEA (Gizaburuga)

    Sin duda, una de las ferrerías más importante de Bizkaia y de más importantes del mundo en la primera mitad del s. XVIII. Situada en el barrio Okamika de Gizaburuaga, se trata de una instalación hidráulica compleja. Una gran ferrería doble formada por un enorme carbonero, varios espacios para la recogida de la vena y la palanquilla, seles, tres molinos de harina, un embalse y un puente con dos ojos. Una sola columna sostenía toda la cubierta. Es una de las ferrerías más complejas de Euskadi, aunque actualmente se encuentra abandonada. El propietario del entorno, Pedro Bernardo Villarreal de Berriz, renovó la mayoría de sus instalaciones a principios del siglo XVIII. La presa de Bengolea es singular, a diferencia de los embalses de la zona, con un único estribo central (prisma) y una parte delantera recta.

  • Molino de mareas MARIERROTA (Mendexa)

    Marierrota es un molino de mareas situado al final de la Senda del Lea, en la desembocadura del río entre las playas de Isuntza y Karraspio, que aprovecha el ciclo de mareas para provocar salto de agua con el que mover la muela. Fue construido en 1555 con el objetivo de suplir a los molinos fluviales en épocas de sequía y aún se conserva el dique de mampostería con el que se generaba la balsa de agua que, al iniciarse la bajamar, ponía en funcionamiento la maquinaria de la molienda. El edificio del molino, derribado en la pasada década de los ochenta, fue reconstruido y actualmente alberga un Centro de Interpretación de la Biodiversidad que permite descubrir la marisma y la actividad llevada a cabo en Marierrota durante más de cinco siglos.