null Bizkaia toca el cielo en Gorbeia


Naturaleza y mitos en el techo de Bizkaia

Cumbres que rozan las nubes, afiladas rocas alzándose desde los pastos, cuevas donde viven las leyendas, humedales repletos de vida, bosques centenarios envueltos en calma, caseríos que mantienen nuestras antiguas costumbres, poblaciones llenas de historia…

La diversidad de paisajes en sus más de 20.000 metros de superficie y el rico patrimonio cultural e histórico de sus gentes hacen del Parque Natural del Gorbeia un paraíso para reconectar con la naturaleza y descubrir nuestras raíces.

Con sus 1.481 metros de altura sobre el nivel del mar, Gorbeia no es solo la montaña más alta de Bizkaia, también es un lugar especial y cargado de simbolismo, un entorno mágico en el que residen los mitos de nuestros antepasados y nacen las leyendas, y donde, a principios del siglo XX, los fieles de Bizkaia decidieron instalar una cruz de 18 metros de altura para proclamar su fe. Es la meca del montañismo en Bizkaia y aún hoy es costumbre subir hasta su cima cada año nuevo.

demás, el entorno del Gorbeia conserva un rico patrimonio natural, con una gran diversidad de paisajes, que fue declarado Parque Natural en 1994. Uno de esos paisajes lo compone el humedal de Saldropo, en Zeanuri, un ecosistema único que se ha desarrollado en una antigua turbera y que actualmente alberga una vegetación particular de alto valor ecológico, especialmente para las diferentes especies de anfibios, reptiles, aves y mamíferos que habitan en la zona.

Otro de los paisajes inolvidables del Parque Natural de Gorbeia es el del Biotopo Protegido de Itxina, un conjunto de formaciones kársticas que muestra sus rocas mientras esconde numerosas cuevas y simas, algunas con más de 1.000 metros de altura. Es el corazón del Parque Natural, y conserva alguno de sus tesoros más preciados, como hayas centenarias o especies vegetales únicas, y unas panorámicas únicas de las grises formaciones rocosas surgiendo de la tierra. Especialmente llamativa es el Ojo de Atxalur, un hueco en la roca parece un portal a un entorno mágico.

En Dima, igualmente fascinantes son el arco natural de Jentilzubi, el puente por el que desfilaron los gigantes gentiles de nuestra mitología, o la cercana cueva de Baltzola, refugio de Sugoi, el esposo de Mari - la principal diosa del panteón vasco - y un lugar señalado para los amantes de la escalada.

En las faldas del Gorbeia, Ubide es un pequeño pueblo en la frontera entre Bizkaia y Araba, con la particularidad de ser la localidad ubicada a mayor altura de Bizkaia (581m). En las calles de sus dos barrios, San Juan y Madalena, aún se conserva la esencia de las poblaciones rurales de antaño, así como un importante patrimonio, como los restos de una calzada medieval que cruzaba la localidad pasando junto al ayuntamiento, donde se unen los arroyos Undebe y Zubizabala, para dirigirse hasta la iglesia de San Juan, del siglo XVI.

También merecen una visita el puente y la ermita de la Magdalena; los baserris – nuestros caseríos típicos – Landazabal y Latxa, testimonio de una forma de vida ligada al entorno y a la naturaleza; la Casa de Aréchaga, de clara influencia inglesa, diseñada Alfredo Acebal - arquitecto también del teatro Campos Elíseos en el Ensanche de Bilbao - en 1910 y por la que recibió el Premio Nacional de Arquitectura ese mismo año.

En los alrededores, resguardados por las cumbres de la zona, los bosques de hayas y robles, los pastos y las zonas de esparcimiento junto a los cauces que atraviesan la localidad son otro de los grandes atractivos de Ubide, que también es una buena base para realizar rutas caminando o en bicicleta por Gorbeia, como la que sigue el arroyo Undebe.

Cascadas, cimas, ermitas, hayedos, embalses y molinos

Además de la subida hasta la cruz que corona la cima del Gorbeia que tradicionalmente se hace el 1 de enero de cada año para saludar el primer amanecer del año desde la cumbre más alta de Bizkaia, en el Parque Natural de Gorbeia existen recorridos a pie o en bicicleta y con diferentes niveles de dificultad, que se pueden hacer en cualquier época del año para descubrir todos sus rincones.

En Areatza, por ejemplo, sendas rutas llevan a descubrir un dolmen, un nevero, un calero y un pequeño humedal, por una parte, y el casco histórico de la localidad y las preciosas vistas del Gorbeia desde Pagomakurre, por otra, mientras que en Arrankudiaga se puede dar un sencillo paseo junto al Ganekogorta para disfrutar del tranquilo embalse de Zollo. En Orozko, hay rutas que llevan hasta la cascada de Aldabide disfrutando de las vistas de las “Atxas” de Itxina, a descubrir los montes cercanos y el hayedo de Izartza, a llegar a Atxulo – una de las puertas al Biotopo Protegido de Itxina - o a conocer en profundidad el legado arquitectónico de la localidad.

En Zeberio hay una ruta para observar los vestigios del Cinturón de Hierro, la línea defensiva que allí hubo durante la Guerra Civil española, y otra que lleva a descubrir las pequeñas ermitas que salpican el paisaje, los montes y valles de la localidad, así como la iglesia de Santo Tomás de Olabarrieta, con su singular pavimento, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de Bizkaia en el siglo XVI.

En Otxandio, en dirección al puerto de Barazar, el hayedo de Presazelai es todo un espectáculo para la vista, sobre todo en otoño, cuando las hojas de las hayas adquieren sus característicos tonos rojos, ocres y amarillos, llenando todo el paraje con una luz mágica. Los pequeños puentes de madera que se han colocado en el área recreativa Presazelai para salvar los pequeños regatos, arroyos y las aguas del río Urkiola marcan los caminos para recorrer tranquilamente el hayedo.

También en Otxandio, y compartido con la localidad alavesa de Legutio, se encuentra el embalse de Urrunaga, un mar interior entre montañas que recoge las aguas del río Zadorra. Además de unas impresionantes vistas, es un buen observatorio para contemplar las aves que anidan en sus márgenes y un entorno perfecto para desconectar, relajarse y disfrutar de rutas por el parque natural. La ribera de Bizkaia de Urrunaga ofrece una sencilla ruta para descubrir el pequeño barrio de Mekoleta, y el restaurado nevero de Aztikurutz, donde antaño se conservaba la nieve en un pozo con caseta situado entre el monte del mismo nombre y el de San Bernabé.

Las aguas del Urrunaga se vierten al embalse de Undurraga, una de las paradas de la Ruta de los Molinos para conocer el patrimonio de los molinos hidráulicos y las ferrerías que poblaban los arroyos cercanos a Zeanuri, como el de Errotabarri, construido en 1785 y que aún conserva toda la maquinaria y las piedras con la que molía las cosechas de cereal, o el de Ibargutxi, una antigua ferrería que sigue funcionando como molino.