null Bilbao, una ciudad para #UrbanLovers


Una de las cosas que más sorprenden a las personas que se acercan a Bilbao es la naturaleza que rodea la ciudad. El Anillo Verde de Bilbao, el lado más natural de Bilbao, es un cinturón formado por los parques forestales de Artxanda, Monte Avril, Arnotegi, Pagasarri y Arraiz, una sucesión de bosques, campas, cumbres, áreas de recreo y lugares de interés que se pueden recorrer en una ruta circular de 64 kilómetros con diferentes alternativas y accesos desde todos los barrios que acercan hasta espectaculares miradores sobre la ciudad.

El centro urbano también está lleno de vida natural, con cerca de 30.000 árboles que dan sombra y cobijo en las calles y parques de la ciudad. El clásico parque de Doña Casilda con sus fuentes y esculturas, con un estanque donde generaciones de peques se han asombrado con los patos, la pérgola y los enormes árboles centenarios; y el Parque del Arenal puerta de entrada al Casco Viejo y lugar de encuentro de bilbaínos y bilbaínas, donde pasear, jugar, disfrutar de los conciertos dominicales en el precioso quiosco, son dos de los espacios verdes con más solera de la ciudad.

Gracias a la transformación que ha vivido Bilbao en las últimas décadas ambos han crecido, y se les han unido nuevos espacios verdes en lugares anteriormente ocupados por la industria: la Campa de los Ingleses, junto al Puente de Deusto, que fue antaño cementerio de los ciudadanos británicos que se asentaron en Bilbao; el parque Abandoibarra, un paseo lleno de esculturas al aire libre en los antiguos terrenos portuarios; o el parque Etxebarria, uno de los pulmones de la ciudad en el que destaca la silueta de la chimenea de una antigua fundición.

En contraste, Olabeaga es uno de los barrios en los que se puede disfrutar del legado que dejo el pasado minero e industrial de Bilbao. Una estrecha franja de tierra junto a la Ría se convirtió durante la industrialización del siglo XIX en un activo fondeadero en el que los barcos llenaban sus bodegas con el hierro de Bizkaia extraído de las minas cercanas. La “Noruega” de Bilbao, como se la conoce por sus coloridas casas y tradición marinera, es hoy un barrio en plena transformación que mantiene parte de los antiguos muelles y cargaderos junto a nuevos paseos y locales en los que degustar deliciosos pintxos.

Siguiendo la Ría hacia el corazón de Bilbao se alza majestuosa la grúa Carola, que daba servicio a los navíos que descargaban sus mercancías para la industria, junto a los diques de los antiguos astilleros que poblaron la margen izquierda del Nervión. Hoy la Carola es la puerta de entrada al interesantísimo Itsasmuseum, un entretenido museo para toda la familia en el que descubrir la cultura y el patrimonio marítimo de Bilbao Bizkaia, y a Abandoibarra, símbolo del Bilbao más vanguardista.

Los pabellones industriales, las vías de tren y los muelles llenos de actividad que ocuparon esta zona entre el Ensanche y la Ría de Bilbao se han convertido en un auténtico escaparate del arte y de la arquitectura moderna, en el que han dejado su huella algunos de los y las creadoras más relevantes de nuestros tiempo. El asombroso Museo Guggenheim Bilbao imaginado por Frank Gehry y su piel cubierta por escamas de titanio está rodeado por esculturas como Puppy, el simpático west Highland cubierto de flores de Jeff Koons que saluda a quienes visitan el museo;  Maman, la gigantesca araña de Louise Bourgeois; las mágicas esferas de El Gran Árbol y el Ojo de Anish Kapoor; los Arcos Rojos que Daniel Burén instaló en el Puente de La Salve; los coloridos y brillantes Tulipanes de Jeff Koons; la sutil Escultura de niebla creada por Fujiko Nakaya o la sorpresa de la Fuente de Fuego de Yves Klein en el estanque del museo.

Un paseo por el entorno de Abandoibarra y por las áreas industriales rehabilitadas de Bilbao también es una manera de conocer la obra de algunos de los premios Pritzker - el conocido como Nobel de la arquitectura - que han contribuido a la transformación de la ciudad. Cerca del Museo Guggenheim Bilbao se puede disfrutar de las líneas puras del Paraninfo de la UPV/EHU de Álvaro Siza o de la Biblioteca de la Universidad de Deusto de Rafael Moneo, que cobra protagonismo cuando se ilumina al anochecer. También sobresale en Abandoibarra la Torre Iberdrola diseñada por César Pelli, el edificio más alto de Euskadi.

Junto a la Ría también se encuentra Isozaki Atea, un conjunto que conecta la Ría con el Ensanche y el Campo Volantín diseñado por Arata Isozaki aprovechando la preciosa fachada del antiguo Depósito Franco que daba servicio al puerto. El británico Richard Rogers ha desarrollado un plan urbanístico para la zona de Garellano, mientras que Zaha Hadid se ha encargado de diseñar el plan maestro para la urbanización de Zorrotzaurre, la nueva isla por la que crece Bilbao y que está llamada a convertirse en un referente para la educación, la cultura y el ocio. Aunque sin duda uno de los hitos del ‘nuevo Bilbao’ es el suburbano que recorre la ciudad y las localidades de su entorno, Metro Bilbao, que constituye un claro ejemplo del equilibrio entre funcionalidad y estética característico de Norman Foster.

Para sumergirse en el Bilbao tradicional hay que acercarse hasta el Casco Viejo, el epicentro de la ciudad. Las estrechas calles medievales del corazón de la ciudad fueron testigos de la fundación de la Villa en torno a la Iglesia y el Puente de San Antón y las Siete Calles originales, y allí se encuentran algunas de los lugares más relevantes de la ciudad: el Teatro Arriaga, la Catedral de Santiago, el Mercado de La Ribera, la Biblioteca de Bidebarrieta, la fuente del Perro, la Plaza Nueva… Siguiendo la tradición comercial que siempre ha mantenido el Botxo, el Casco Viejo también es uno de los principales enclaves comerciales de Bilbao, con cientos de escaparates en los que se pueden encontrar los productos más tradicionales en las tiendas de toda la vida o las últimas tendencias gracias a los nuevos comercios innovadores.

El Casco Viejo y la zona de Marzana, al otro lado de la Ría, también son lugar de reunión para las cuadrillas y familias que quedan para comer en alguno de los muchos y variados restaurantes de la zona, con una oferta insuperable: desde nuestra gastronomía más tradicional a restaurantes de vanguardia con estrella Michelin, pasando por establecimientos de cocina internacional y los que preparan nuevas interpretaciones de los platos de siempre. Antes de ir a comer a cualquiera de ellos, y para abrir el apetito, es imprescindible pasar por los bares de la zona y tomar unos txakolis acompañados por unos pintxos, las pequeñas delicias que pueblan las barras de los establecimientos hosteleros. Somera, el Triángulo, Barrenkale Barrena, Santa María, Unamuno, María Muñoz o el propio Mercado de la Ribera en la margen izquierda, y la zona de Bilbao La Vieja, Arechaga, San Francisco o la Plaza Corazón de María en la derecha, son algunas de las calles con más ambiente para disfrutar de los mejores pintxos de Bilbao.