angle-left La Ría, columna vertebral de Bilbao

Antiguamente el Arenal era el corazón de la capital. En sus jardines se cargaban y descargaban los navíos. Los muelles servían para guardar las mercancías de los barcos. El tráfico de navegación llegaba al Arenal por el río y sus puentes eran móviles, para no obstaculizar el tráfico y también para poder cruzar de un lado al otro.

El Museo Guggenheim Bilbao y el Palacio Euskalduna se construyeron en el mismo lugar donde estaban ubicados los antiguos astilleros. Se trata de un claro homenaje ofrecido a la tradición industrial. La grúa La Carola, con su fuerte color rojo, también es testigo del pasado, cerca del puente Euskalduna. Todos los puentes originales de la ciudad eran móviles para no obstaculizar el tráfico de las aguas. En el caso del desaparecido el Puente del Perrochico, en el Ayuntamiento, se tenía que pagar una “perra chica”, moneda de 5 céntimos para cruzarlo.

En el Paseo de Uribitarte se pueden ver los antiguos almacenes del puerto cerca del edificio de la aduana. Ahí mismo, se cobraban los aranceles de las mercancías llegadas desde el mar. El barrio de Olabeaga estaba lleno de talleres navales llenos de trabajadores. Además de esto, se arreglaban redes y se quedaba el pescado fresco procedente de los barcos. En 1969 se inauguró el Canal de Deusto lo que aligeró el tráfico de los amarraderos de Bilbao. En Zorroza se pueden ver los restos de la antigua fábrica de harina Grandes Molinos Vascos, uno de los edificios más significativos del patrimonio industrial de Bizkaia.

Al lado de Errontegi (Barakaldo), los Altos Hornos de Vizcaya (1902) fueron el gran símbolo del trabajo duro, sus restos se pueden observar aunque los Altos Hornos se trasladaron a Sestao. En su última parte del trayecto, el Nervión convertido en Ibaizabal, pasa por debajo del Puente Bizkaia, el arco de triunfo férreo de Bizkaia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006.

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La Ría divide Bilbao en dos mitades, pero eso no quiere decir que ambas márgenes no estén comunicadas. De hecho, hay diez puentes significativos que unifican el lado derecho y el izquierdo. Te proponemos esta ruta a pie para que los descubras todos.

La Ruta de los Puentes te llevará desde el Puente de San Antón, en el Casco Viejo, hasta el Puente de Frank Gehry

Partimos desde el puente de San Antón, en el Casco Viejo, cerca de Bilbao La Vieja. Por aquí entraban las mulas y volvían a Castilla con hierro de Bizkaia y otras mercancías extranjeras.

Cruzamos el puente y atravesamos Bilbao La Vieja, te recomendamos bajar las escaleras y dar el paseo corto hasta llegar al Puente de la Ribera. Desde aquí tendrás la opción de sacar una bonita fotografía del imponente Mercado de la Ribera.

Más adelante encontrarás el Puente de la Merced, que conecta la iglesia de la Merced, actualmente reconvertida en la Sala Bilborock, con el Casco Viejo. Esta antigua iglesia se utiliza hoy en día para hacer conciertos y espectáculos culturales además de ensayos musicales. Desde el camino del Puente de la Merced llegarás al Teatro Arriaga. Desde aquí verás el Puente del Arenal, lleno de vida. Observarás también la fabulosa fachada de la Estación de Tren de La Concordia de FEVE y a su lado la Sociedad Bilbaína (1839) creando un contraste tremendo con la cúpula del edificio.

Llegaremos al Ayuntamiento a través de los jardines del Arenal y de frente veremos el Puente del Ayuntamiento. Antiguamente este puente se abría de par en par para no obstaculizar la navegación. Hoy en día está sellado. Continuando el paseo por el Campo Volantín llegarás al Puente Zubizuri, de Santiago Calatrava, que recuerda a un barco de vela.

Nos vamos acercando al Puente de La Salve, nombre que toma de las oraciones de los marinos que miraban hacia la Basílica de Begoña. Sobre el puente un ojo de luz da la bienvenida a los vehículos que entran en Bilbao. Dejando atrás el Museo Guggenheim Bilbao, verás la pasarela Pedro Arrupe, cuya estructura de madera conecta la Universidad de Deusto con la Plaza Euskadi. Desde la propia pasarela podrás tomar una hermosa fotografía del Museo Guggenheim, con los reflejos del propio río ondeando sobre las ondas de titanio del museo. En los alrededores de la Torre Iberdrola descubrirás el Puente de Deusto del arquitecto Ricardo Bastida, que conecta el barrio de Deusto con Abando. De los puentes de Bilbao, es el único que se puede seguir abriendo sus brazos.

Continuando por el muelle de Evaristo Churruca y después de pasar por Palacio Euskalduna, llegarás al puente homónimo. El Edificio del Tigre en Deusto y la Grúa Carola de 60 metros de altura en los diques del Museo Marítimo eran los encargados de despedir a la Ría en su camino hacia el mar. Fue el último puente de Bilbao hasta 2015, momento en el que se inauguró el Puente Frank Gehry, en homenaje al autor del Guggenheim, y que conecta Deusto con Zorrotzaurre.

Cómo llegar

No tiene sentido empezar esta ruta desde el Puente de San Antón en coche, porque encontrar un lugar para aparcar cerca es complicado. En cambio, el transporte público te ofrecerá muchas posibilidades.

 

  • iytu.reportaje.tren

    Si vienes desde Donostia-San Sebastián o desde Bermeo, el Euskotren puede ser una buena elección para ti ya que la Estación de Atxuri está a tan solo cinco minutos del puente de San Antón. Por otro lado, la línea 3 que va de Lezama a Kukullaga tiene parada en la estación Casco Viejo.

  • iytu.reportaje.metro

    Llegarás rápido a San Antón bajándote en la estación Casco Viejo y saliendo por la plaza Unamuno.

  • iytu.reportaje.tranvia

    La parada Ribera del Tranvía de Bilbao te deja muy cerca del Puente de San Antón.

  • iytu.reportaje.autobus

    Cerca de San Antón tienes una parada de Bizkaibus donde llegan las líneas A3613 y la A3622 y también parada de Bilbobus donde paran la 11, 22, 40, 50, 56, 58, 75, 77 y 85.

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Alrededor del Nervión tienes un amplio abanico gastronómico donde elegir. Si estás buscando probar la gastronomía típica de Bilbao te recomendamos que te sumerjas en la oferta de restaurantes en los alrededores de la calle Ribera, en el Casco Viejo. Te costará elegir entre arroces, cremas, carnes, productos recién salidos del mar, alubias… A medida que te vayas alejando del centro, encontrarás una oferta gastronómica más habitual.

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En la zona que comprende los puentes de San Antón y del Arenal, en el distrito de Ibaiondo, los hostales y pensiones son las ofertas más comunes para dormir. Están situados en calles pequeñas por lo que será importante que lleves contigo un mapa o un GPS para localizarlos fácilmente ya que el Casco Viejo está repleto de callejuelas estrechas.

A medida que te vayas alejando del centro, descubrirás hoteles y verás cómo los precios van variando. Cuanto más te alejes, más barato encontrarás tu alojamiento. Sea cual sea tu elección, te recomendamos que reserves con antelación para evitar problemas de última hora.