angle-left Los pintxos, un culto muy nuestro

Los vizcaínos amamos tanto comer que hemos convertido la gastronomía en nuestro culto. Existe un ‘ritual’ que realizamos antes de sentarnos a la mesa: el poteo. Esta tradición se basa en ir de bar en bar, degustando pintxos que acompañamos con txikitos de vino o zuritos de cerveza.

Los pintxos eran simples bocados en sus inicios, pero ahora se han convertido en auténticas estrellas de la nano-gastronomía. Si vienes a Bizkaia, te encantará ir de pintxos, y tendrás una amplia oferta donde elegir. Las barras de nuestros bares están repletas de estos bocados; desde la tradicional tortilla de patata a complejas obras de arte de la gastronomía contemporánea.

Tradicionalmente, se llamaba ‘txikiteros’ a las cuadrillas que se iban a beber ‘txikitos’ después de trabajar. Los txikiteros reinan en el arte del poteo. Tradicionalmente, eran cuadrillas que se reunían al término de su jornada laboral para tomarse unos txikitos. En la actualidad, cualquiera puede practicar este peculiar ‘deporte’. Los txikiteros conocen al dedillo todos los bares de las calles de Bilbao, y tienen sus propias rutas. Los fines de semana, cuadrillas de txikiteros de todas las edades recorren estos ‘circuitos’. En cada bar suelen cantar, algo que aporta un ambiente de lo más festivo. El 11 de octubre, además de celebrar el día de la Amatxu Begoña, es el Día del Txikitero. Después de su ofrenda a la imagen de la Virgen, situada entre las calles Santa María y Pelota del Casco Viejo bilbaíno, los txikiteros se van de poteo por las Siete Calles, cantando a pleno pulmón.

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En Bilbao tenemos miles de bares, y si tu objetivo es probar pintxos de diferentes estilos, te proponemos seis rutas principales por el Botxo. La tradicional recorre el Casco Viejo. Allí te esperan unas 200 tabernas, las más emblemáticas se encuentran en la Plaza Nueva y en Unamuno, así como en las calles Santa María, Somera o Jardines, entre otros rincones. Los establecimientos más longevos llevan más de un siglo entre fogones, y cada uno de ellos cuenta con su propia especialidad.

Si quieres probar diferentes estilos, te proponemos seis rutas de pintxos por Bilbao. ¡Buen provecho!

Si eres amante del fútbol, te interesará la calle que va a San Mamés, Poza. Los días que juega el Athletic, se palpa un ambiente festivo y juvenil, y el poteo se convierte en obligado ‘previo’ al partido.

Junto a la Gran Vía, la calle peatonal Ledesma te ofrecerá otro ambiente: en sus numerosos y veteranos locales encontrarás un público más adulto, entre ellos muchos empresarios. En la zona de Diputación, al otro lado de Gran Vía, te esperan los pintxos más tradicionales, así como las últimas tendencias en nano-gastronomía. Entre semana, la clientela se compone de profesionales, mientras que los fines de semana el ambiente es más familiar.

Los aledaños del Museo Guggenheim Bilbao también cuentan con su ruta de pintxos particular. Es la elección predilecta de muchos turistas, pues alberga muchos atractivos y servicios de interés. En esta zona residencial del Ensanche, las calles Heros, Lersundi, Iparragirre, Henao, Mazarredo y Máximo Agirre te ofrecerán los bocados más cosmopolitas de Bilbao.

La zona de Indautxu y la plaza Arriquibar guarda un especial encanto. Sus bares te encandilarán con su amplia y exquisita variedad de pequeños (y grandes) tentempiés.

Cómo llegar

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Te resultará difícil escoger entre la variedad de los bares de Bilbao. Para degustar la esencia del poteo más tradicional, te recomendamos visitar el Casco Viejo. En la plaza Unamuno, por ejemplo, tienes el Bar Bacaicoa. Fundado en 1965, lleva más de medio siglo deleitándonos con sus Chorizos del Infierno, Champiñones a la Gloria o Setas al Purgatorio. En la misma zona, la taberna Joserra conquista paladares desde 1924.

Por otro lado, si tus gustos son más de mar, acércate a la taberna Fermín, en la calle Iturribide (muy cerca de Unamuno). La materia prima de sus pintxos viene del mar, siendo el bacalao el ingrediente estrella. En Muñoz María, el bar Baste tiene como especialidad los mejillones. El perímetro de la Plaza Nueva es igualmente recomendable, sobre todo los domingos, pues al calor del mercadillo tradicional, los bares se visten con sus mejores galas. El bar Bilbao posee una historia de casi un siglo, por lo que adentrarte en él es retroceder en el tiempo, pintxo en mano.